Martes 22 de Septiembre de 2015, 21:48

Judíos celebran el día del perdón

| La comunidad judía celebra desde las 18:30 de este martes el Día del Perdón o Iom Kipur, con lo que se completan diez días dedicados al examen de conciencia, iniciados en Rosh Hashaná o Año Nuevo. Durante 25 horas los integrantes de la comunidad permanecen en ayuno, y rezos entre otras costumbres, llevados a cabo mayoritariamente en las Sinagogas.


Rosh Hashaná correspondió este año al 5776 del calendario hebreo y se celebró durante dos días a partir del atardecer del pasado 29 de septiembre. Entre ambas fiestas transcurren los "aseret iemei teshuva" (diez días del arrepentimiento) en los que se hace un balance del alma y se evalúan las propias acciones, ya que vivir en libertad implica hacerse responsable de lo bueno y lo malo que se ha hecho. En Iom Kipur se pide perdón por lo malo y a la vez se renueva el compromiso, para el nuevo año, de tratar de ser capaz de sostener lo que uno se ha propuesto y lograr la coherencia entre decir y hacer. En la víspera de Iom Kipur, antes de la caída del sol, se sirve una comida en honor al día siguiente y a partir de ese momento comienza un ayuno absoluto de 24 horas. La abstención de comer, de bañarse, de usar cosméticos, de trasladarse sobre ruedas, de calzar zapatos de cuero y de mantener relaciones sexuales, se consideran pruebas de la voluntad. La idea es que limitar las necesidades básicas del cuerpo facilita elevar los pensamientos e ingresar al plano espiritual. De acuerdo con la liturgia judía, en Rosh Hashaná "se escribe lo que en Iom Kipur se sella: cuántos morirán y cuántos serán creados; quién morirá y quién vivirá; quién a su debido tiempo y quién prematuramente..." Iom Kipur se inaugura al anochecer con la oración en la sinagoga y frente a los rollos de la Torá (la ley) del Kol Nidré, que significa "todas nuestras promesas", con lo que se anulan las promesas incumplidas. Esta ceremonia tuvo una especial significación durante la Inquisición, cuando en España los judíos que sobrevivieron a la expulsión fueron obligados a convertirse al cristianismo. Marranos a su pesar, se reunían en secreto la noche de Iom Kipur para obtener mediante el Kol Nidré la anulación de sus votos y liberarse, así, de la conversión a la que habían sido obligados. En Iom Kipur, la confesión de los pecados se hace por orden alfabético y en plural ("nosotros") para marcar así que nadie queda excluído de sus pecados y tampoco de los de la comunidad. En "El libro de la Fiestas Judías" se lo explica poniendo en boca del Rabí Itzjac que "si no fuera así no sabríamos cuándo dejar de golpearnos el pecho, porque el pecado no tiene fin". Según la tradición, tras haber sido liberados de la esclavitud egipcia, el pueblo de Israel tuvo en el Sinaí la revelación divina y escuchó los Diez Mandamientos. Moisés subió a la montaña para recibir las tablas de piedra que los contenían, pero al volver, las rompió, indignado ante el espectáculo que veían sus ojos: su pueblo había sucumbido al pecado de adorar al Becerro de Oro. A partir de ese momento se abrió una nueva etapa: el pueblo de Israel necesitaba del perdón divino y entonces, al comenzar Elul (el último mes del calendario hebreo) Moisés ascendió nuevamente a la montaña donde por cuarenta días lo suplicó. Al bajar con las segundas tablas de piedra, esta vez Moisés se encontró con un pueblo arrepentido por el pecado cometido y resuelto a sobrepasar todas las pruebas respecto de su fe. Esto sucedió, según la tradición, el día 10 del primer mes del calendario hebreo, el mes de Tishri, y este día se convirtió en el primer Iom Kipur de la historia. Después de ese primer perdón, la tradición dice que Dios decidió que así sería cada año: en Iom Kipur escucha las súplicas y rezos, para perdonar a los hombres por todos sus pecados. El mensaje de esto es que el hombre no debe perder jamás la esperanza, no importa cuán grave haya sido su pecado: puede haber perdido el afecto de sus seres queridos, de sus amigos y hasta de sus maestros, pero en Iom Kipur, Dios estará esperando su arrepentimiento y la oportunidad de poder perdonarlo. Los judíos no nombran a Dios porque sólo lo temporal tiene nombre. En su reemplazo usan el tetragrama YHVH, que se interpreta como "yo soy el que soy" o "el que da el ser", o Adonai (mi Señor) o Adoshem, palabra compuesta por la primera letra de Adonai más shem, que significa nombre.