Fútbol | La Selección argentina le ganó 2-0 a Honduras en el primero de sus amistosos previos al Mundial de Estados Unidos, Canadá y México 2026, en un partido donde no brilló, pero demostró interesantes destellos.
Los dirigidos por Lionel Scaloni demostraron desde el primer minuto que eran superiores a sus rivales, con un claro dominio del balón y buenas aproximaciones, aunque con falta de puntería en los últimos metros.
A partir de los siguientes minutos, el equipo entró en una especie de meseta; sin embargo, a los 36 llegó la apertura del marcador gracias al penal del delantero Lautaro Martínez.
En la segunda mitad, cuando ingresaron la mayoría de los jugadores que suelen ser titulares, los actuales campeones del mundo comenzaron a dominar aún más el encuentro.
Confirmaron que, cuando aceleran, son capaces de pasar por arriba a cualquier oponente. Así llegó el segundo tanto, a través de Giuliano Simeone, quien aprovechó un taco quirúrgico de Martínez para definir sin mayores inconvenientes.
Este encuentro puede analizarse desde dos puntos de vista. Por un lado, la actuación de la mayoría de los suplentes en el primer tiempo, que resultó aprobada, aunque sin llegar a sobresalir.
Por otro lado, en el complemento, con el ingreso de los titulares, se volvió a ver a aquella Selección argentina que acostumbró a los fanáticos “Albicelestes” a festejar casi todos los años.
“La idea de Scaloni se mantiene vigente y se guardan cartas de cara al Mundial 2026”, afirmó un analista deportivo tras el encuentro. Si bien no se puede hacer un mayor análisis ante un rival que está varios escalones por debajo, la Selección demostró su potencial.
Pese a tener un amistoso ante Islandia en los próximos días, la mayor preocupación de Scaloni radica en la gran cantidad de jugadores que llegan entre algodones, como los laterales Nahuel Molina y Gonzalo Montiel, los mediocampistas Leandro Paredes y Nicolás Paz, y los delanteros Lionel Messi y Julián Álvarez.
Será clave para las ilusiones argentinas que puedan sumar minutos ante Islandia o, al menos, llegar en buenas condiciones al debut en el Mundial ante Argelia, que ya ha demostrado que puede complicar a cualquiera, como lo hizo con su triunfo ante Países Bajos.