Karting | El piloto de Basavilbaso tuvo un fin de semana cambiante en el Entrerriano de Karting, donde los imprevistos y una falla mecánica frustraron sus chances de pelear adelante.
Este fin de semana se disputó la segunda fecha del Campeonato Entrerriano de Karting en el kartódromo del Club Entrerriano de Volantes, en el autódromo Ciudad de Paraná, escenario siempre exigente y competitivo que volvió a reunir a pilotos de distintos puntos de la provincia.
Allí dijo presente el joven piloto de Basavilbaso, Santino Stüber, de 11 años, quien compite en la categoría Promocional 150 con un kart íntegramente preparado por su padre, Yair Satüber, y la motorización del uruguayense Albero Ramos.

El trazado paranaense le trae buenos recuerdos al basavilbasense, ya que el año pasado logró allí una victoria en la categoría 110 Escuela.
Sin embargo, esta vez el fin de semana presentó un desarrollo muy distinto, dejando en evidencia una de las características más marcadas del automovilismo: no siempre se puede plasmar en pista todo el trabajo previo.
Durante los entrenamientos, Stüber mostró un rendimiento aceptable, ubicándose en la mitad del pelotón.
Con el objetivo de dar un salto en la Clasificación, el equipo realizó una modificación en la puesta a punto que finalmente no resultó como se esperaba, lo que se tradujo en una merma en los tiempos y lo relegó al 13° puesto en la grilla.
Ya en la jornada del domingo, la Serie comenzó a mostrar una mejor versión del piloto de Basavilbaso, que logró avanzar posiciones hasta ubicarse quinto.
Sin embargo, una maniobra desafortunada —al intentar esquivar a rivales que se tocaron delante suyo— lo obligó a perder terreno y retroceder en el clasificador.
En la Final, cuando buscaba recuperar protagonismo, una falla en el motor en las curvas lentas terminó por condicionarlo, impidiéndole avanzar y redondear el trabajo del fin de semana.
El balance, más allá de los resultados, deja en claro que el karting —como todo deporte motor— está atravesado por múltiples factores: desde la puesta a punto hasta los imprevistos en pista, pasando por ese componente intangible que muchas veces resulta determinante: la cuota de suerte.
Y en esta oportunidad, no estuvo del lado de Stüber. Lejos de desanimar, la experiencia debe transformarse en aprendizaje y motivación.
Con el respaldo de su equipo y el esfuerzo que lo caracteriza, el joven piloto ya piensa en la revancha que seguramente llegará en la próxima fecha, cuando el campeonato se traslade a La Paz.
Allí, buscará volver a ser protagonista y demostrar, una vez más, que en el automovilismo la perseverancia siempre tiene su recompensa.