Sociedad | Después de algunas reprogramaciones y en el marco de una gran expectativa, la misión Artemis II despegó este miércoles 1° de abril desde el Centro Espacial Kennedy. Se trata del primer vuelo tripulado hacia el entorno de la Luna desde 1972. Lleva un satélite desarrollado y construido en Argentina.
El objetivo de la misión es probar, por primera vez con astronautas a bordo, el rendimiento de SLS y Orion en un viaje de espacio profundo. El seguimiento continuará durante los diez días de misión, hasta el amerizaje de la cápsula Orion, previsto para el 11 de abril en el océano Pacífico.
Aunque el Sur de Florida ha experimentado lluvias en los últimos días, las previsiones meteorológicas en Cabo Cañaveral, donde la NASA posee sus instalaciones en el estado, apenas contemplan un 20% de probabilidad de precipitaciones el día del despegue.
La tripulación de Artemis II está integrada por Reid Wiseman (comandante), Victor Glover (piloto), Christina Koch (especialista de misión) y Jeremy Hansen. La misión marcará hitos históricos: Glover será el primer astronauta negro en viajar hacia la Luna, mientras que Koch será la primera mujer en hacerlo.
Tras el despegue, la cápsula Orion realizará maniobras en órbita terrestre antes de iniciar una trayectoria de "retorno libre", que la llevará a rodear la Luna y regresar a la Tierra sin necesidad de propulsión adicional en caso de emergencia.
Durante el punto más lejano del viaje, la nave superará los 400.000 kilómetros de distancia, convirtiéndose en la misión tripulada que más se aleja de la Tierra en la historia. En ese trayecto, los astronautas podrían perder contacto momentáneo con el centro de control, lo que pondrá a prueba la autonomía de los sistemas.
Con una duración de diez días, sus tripulantes verán la cara oculta de la Luna, algo que hizo por primera vez la misión Apolo 8 en 1968. El regreso al entorno lunar también tiene sello argentino. A través del microsatélite ATENEA, desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), el país participa como parte de la carga secundaria de la misión, siendo el único representante de América Latina.
El satélite buscará operar a unos 70.000 kilómetros de la Tierra, un récord para la tecnología nacional. Desde allí, intentará establecer comunicación con estaciones en Tierra del Fuego y Córdoba, además de medir radiación, validar sistemas electrónicos en condiciones extremas y analizar señales de navegación como GPS, GLONASS y Galileo.