Política | El ataque terrorista ocurrido el 17 de marzo de 1992 en Buenos Aires dejó decenas de muertos y cientos de heridos. A más de tres décadas del hecho, la causa continúa impune y persiste el reclamo de justicia.
Hoy, 17 de marzo se cumplen 34 años del atentado terrorista contra la Embajada de Israel en Buenos Aires, uno de los episodios más trágicos de la historia reciente del país.
Aquel día, a las 14:45, una violenta explosión —provocada presuntamente por un vehículo cargado con explosivos— demolió el edificio de la sede diplomática, reduciendo a escombros oficinas y espacios de trabajo ubicados en pleno centro de la Capital Federal.
El estallido fue de tal magnitud que rompió los vidrios de edificios ubicados a más de 300 metros, entre ellos la conocida Torre “El Rulero”, en la zona de Retiro.

El ataque dejó 22 muertos y 242 heridos, convirtiéndose en el primer atentado terrorista internacional perpetrado contra la Argentina.
Poco más de dos años después, el país volvería a sufrir otro hecho similar con el atentado contra la sede de la AMIA, ocurrido el 18 de julio de 1994, que dejó 85 muertos y más de 300 heridos.
A más de tres décadas del ataque, el atentado a la Embajada de Israel sigue sin condenas, lo que mantiene vigente el reclamo de memoria y justicia.
La Justicia argentina determinó que la organización Hezbollah, con apoyo del gobierno de Irán, fue responsable de la explosión que destruyó la sede diplomática y provocó la muerte de decenas de personas, además de centenares de heridos.
En este nuevo aniversario, la Asociación Israelita de Basavilbaso recordó a las víctimas y renovó el pedido de justicia, señalando que el atentado responde a “la misma matriz de odio y la misma intolerancia que amenaza actualmente al mundo occidental”.
“Recordamos a las víctimas, seguimos exigiendo justicia, sembrando un legado de memoria para cosechar un futuro de paz”, expresaron desde la entidad.