Economía | La compañía, propiedad de la familia Zimmermann, avanza en la etapa final de la renovación de su planta de producción de termotanques de gas y eléctricos ubicada en Paraná. Al proyecto, iniciado en 2025, suma un acuerdo para fabricar electrodomésticos bajo licencia de CaBosch.
La fábrica de Longvie en Paraná incorporará una nueva línea de producción tras un acuerdo comercial que redefine su estrategia en el mercado local.
La empresa comenzará a fabricar electrodomésticos bajo la marca Universal, en un movimiento que apunta a sostener su presencia industrial en un contexto económico complejo.
La decisión impacta directamente en su operación en Entre Ríos. El entendimiento se concretó mediante una licencia de uso de marca otorgada por la firma CaBosch S.A., que posee los derechos de Universal en Argentina.
Ese convenio habilita a Longvie a producir y comercializar productos en el país, con condiciones de exclusividad en determinados segmentos. La relación entre ambas compañías se limita al plano comercial.
El acuerdo fue comunicado formalmente por el presidente de la empresa, Eduardo Raúl Zimmermann, ante organismos del mercado como la Comisión Nacional de Valores.
Allí se detalló que la compañía aceptó la propuesta para incorporar la marca a su oferta.
El objetivo es ampliar el catálogo en un escenario competitivo. Según la empresa, la iniciativa busca mejorar su posicionamiento en el mercado local y generar nuevas oportunidades de negocio.
“Ampliar su portafolio de productos, optimizar la oferta disponible y fortalecer su posicionamiento competitivo en el mercado local”, forma parte de la estrategia planteada en la comunicación oficial.
Ese enfoque apunta a un desarrollo sostenido en el mediano plazo. La decisión se vincula con una inversión previa en la planta de Paraná, donde Longvie destinó alrededor de un millón de dólares para modernizar equipos y procesos.
Esa actualización tecnológica se orienta principalmente a la producción de termotanques eléctricos y a gas. La incorporación de la nueva marca se apoya en esa infraestructura. En marzo, la compañía ya había anticipado la necesidad de mejorar su competitividad frente al crecimiento de productos importados.
“Lanzar una renovada línea de productos y fortalecer nuestra competitividad frente a las crecientes importaciones del sector”, señalaba el comunicado emitido en ese momento. Ese diagnóstico se mantiene vigente.
El movimiento empresarial ocurre en un contexto adverso para la industria nacional, reflejado en los resultados financieros de la firma. Longvie cerró el ejercicio 2025 con pérdidas por $5.421 millones, que en términos ajustados alcanzaron los $12.028 millones.
Esa situación condiciona las decisiones productivas. A pesar de haber incrementado las unidades vendidas, la empresa registró una caída del 16,8% en su facturación en moneda constante.
Ese dato muestra la presión que enfrentan las compañías del sector en términos de precios y costos. La estrategia apunta a compensar ese escenario con nuevos productos.